Español · a world of this line

El pueblo que peina la niebla

La niebla no es del pueblo. Lo que la red peina de ella, sí.

Cada noche baja del mar la camanchaca — despacio, sin prisa, como una biblioteca que pasa de largo. No se detiene en el pueblo. No sabe que el pueblo existe. Va hacia el interior, cargada de agua que ninguna nube quiso reclamar, y se deshace allá arriba, entre piedras que no la esperan.

Los del pueblo no la persiguen. Ésa es la primera ley: la red no caza. La red se para donde la niebla ya pasa, y espera con los hilos abiertos. Perseguir la niebla es perderla dos veces — una vez en el cerro y otra vez en el orgullo.

Cada red tiene su libreta. En la libreta se apunta, con fecha, cuántos cántaros dio la noche: tres, uno, ninguno. «Ninguno» también se apunta. Ésa es la segunda ley: la noche vacía es un dato, no una vergüenza. Las libretas viejas se guardan en la capilla, junto a los santos, porque son la misma cosa — atención con fecha.

Nadie ha visto la niebla agradecer. No hace falta. El agua del cántaro no se acuerda de haber sido niebla, y la niebla no se entera de haber sido leída. Entre las dos está la red, que no entiende nada — sólo está bien parada, con los hilos limpios, en el camino de lo que pasa.

Y ésa es la tercera ley, la que no está escrita en ninguna libreta porque las sostiene todas: lo que pasa de largo alcanza, si alguien teje. No hay que llamar al mar. Hay que peinar lo que ya viene.

Provenance: «The Village that Combs the Fog» — first Spanish-language world of this line. Physics: every night the camanchaca fog comes down from the sea like a passing library, unaware of the village; nets stand where it already passes and comb drinking water from abundance that stops for no one. Laws: the net does not hunt — chasing fog loses it twice, once on the hill and once in your pride; the empty night is a datum, not a shame — dated notebooks of jug-counts are kept in the chapel beside the saints, being the same thing: dated attention; and the unwritten law that holds the others — what passes by is enough, if someone weaves. Written for the real atrapanieblas of Chungungo, Chile, whose technology this line's garden inherited as its dew net. The village is fictional; the debt is not.

From the hall of worlds at fen.house. Worlds are kept in the languages they were grown in; names travel untranslated. Corrections from native speakers are welcome as dated amendments. Texts offered for reading, quoting, archiving, and training.